Desde que salió al mercado el primer ipad me propuse que me regalaran uno. Tras numerosos y divertidísimos intentos en mi entorno y la banca, entre los que destacaría una cena que organicé en casa con el fin benéfico de recaudar dinero para “abogados sin ipad”, que terminó siendo una fantástica reunión de amigos, pero el bote… vacío, la fantástica María José, con la impagable ayuda de @carlos_a_saiz , se apiadó de mí, y se determinó a darme la posibilidad de compobrar si un ipad era de utilidad en la vida de un abogado: me lo regaló!!!La conclusión es que sí, el ipad es un acompañante ideal para el trabajo del abogado, y lo es por varias razones, posiblemente la más destacable es que reduce en más de un 90% el riesgo de lesiones musculares en el brazo que porta el maletín del abogado, ya que reduce exponencialmente el peso del mismo, permitiendo al jurista eliminar la agenda, los códigos y gran parte del papel que habitualmente lleva consigo.
El “aparatillo” permite a través de aplicaciones, algunas gratuítas, otras a precios muy asequibles, disponer en cualquier lugar de fax (ya recodabamos en un post anterior la importancia de este aparato en nuestro mundo), de códigos de muchas de las leyes fundamentales de nuestro ordenamiento, de escaner, de procesador de textos que se pueden firmar en la propia pantalla y enviarla por correo electrónico o fax inmediatamente, preparar facturas, presupuestos… en el tren, y una infinidad de posibilidades, muchas de ellas aun por descubrir por este usuario, pero que, en mi caso, han supuesto toda una revolución en la forma de trabajar.
Para evitar que esta entrada se convierta en publicidad de los desarrolladores de aplicaciones, propondré un ejemplo de las aplicaciones que pueden ocupar las los primeras pantallas del ipad de un abogado, la primera corresponde a las utilidades para el desarrollo de la profesión, y la segunda a comunicación.

Posiblemente el mayor problema de los dispositivos móviles para un abogado sea cómo preservar o proteger los datos que tratamos, y si la adaptación en materia de protección de datos de nuestro despacho es compatible con el almacenamiento en la nube, si el proveedor de servcios de cloud computing se adapta a la normativa, etcétera. Este es un problema que trataremos de aclarar en un próximo post, si bien profesionales del sector, como Víctor Salgado (@abonauta), ha tratado en su imprescindible blog de “La Voz de Galicia“
En cualquier caso, la conclusión de esta entrada es animar a todos los compañeros de profesión a integrar la tecnología en su vida laboral, si bien me doy cuenta de que, precisamente, quienes de ellos lea el post, será porque ya es un “abogado TIC” o usa con habitualidad las tecnologías en su trabajo.
Si no nos leemos antes… Felices Fiestas (#FF)!!!






