De los Bardet, o de cómo desembarqué en Normandía

Hacía muchos, muchos días que las tropas aliadas habían aprovechado la amplitud y llanura de las playas normandas para comenzar lo que, a la postre, sería el final del último Reich, cuando arribé a las costas de la baja Normandía.
Me sorprendió sobremanera cómo una Francia, siempre tildada de chovinista, exhibía sin pudor el agradecimiento a las Naciones Aliadas que ayudaron a su liberación ondeando cientos de banderas de sus países y recordando cada cien metros que la “resistance” francesa no lo hubiera logrado sin aquella definitiva estrategia.
He visto en más de una ocasión cómo los franceses recibían a las tropas aliadas cuando tomaban alguno de los territorios ocupados por la tóxica expansión, y lo cierto es que siempre me ha emocionado;sin embargo, nada comparable al recibiemiento que yo tuve al llegar a Ouistreham.
Allí me esperaban tres quintas partes de la familia Bardet: Marie, Jean y el perro de Benoit con una reserva en el restaurante “Saint George” con los nervios de una comida políglota donde ninguna de las partes conoce el idioma de la otra y donde la elección del menú y la discusión lógica por quién pagaba las viandas fueron los únicos momentos de desencuentro en tan amigable bienvenida.
María José, comandante de nuestro desembarco, cedió a las consideraciones culinarias del Señor Bardet y he de decir que quedó ciertamente satisfecha. Por su parte, Jean, sucumbió a un postre llamado “mort au chocolat”, una mezcla de texturas y temperaturas, todas ellas de delicioso chocolate que limitaron su conversación, durante el tiempo del postre, a una considerable cantidad de expresiones de sorpresa y estimulación del sentido del gusto. Marie y yo nos conformamos con ostras y una deliciosa piña que, por su finísimo corte y variado acompañamiento te permitía combinar como si de varios postres se tratara.
La paz, generosidad y amistad que transmiteron los Bardet lograron que, durante la comida, María José se atreviera con alguna expresión y comentario en francés y que yo me atreviera a construir opiniones sobre política internacional, el cuidado de los agüelos o el futuro profesional de Benoit, algo impensable tan solo unas horas antes.
Acto seguido, y tras dirimir quién obtenía la mayor cuota de legitimidad para el pago de la comida, casi ansiosos, coincidimos los cuatro en fumar un cigarrillo y dar por terminada, así, una comida perfecta.
Marie fue andando con María José y Jean subió en el coche para enseñarme la entrada al aparcamiento del precioso apartamento que nos dejaban para pasar unos días de reposo obligado donde muchos, muchos días antes la tensión del desembarco habría permitido convertir el escenario de una guerra en un maravilloso lugar de vacaciones.
Gracias jean, gracias Marie y gracias, muchas gracias Benoit.

20110909-133016.jpg

Anuncios

Acerca de martinezsanmacario

Abogado especializado en Derecho Penal y Penitenciario. Compatibilizo el ejercicio profesional con la docencia como Pofesor de Informática Jurídica en la Facultad de Derecho de la Universidad de Alcalá.
Esta entrada fue publicada en Derecho penal. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s